La “Ley Facebook” no fomenta la privacidad sino más bien todo lo contrario.

 privacidad facebook

La influencia de la “Ley Facebook” ha generado presión sobre aquellas personas que buscan trabajo en un contexto de recesión económica. La publicidad de la privacidad de las personas en Internet se ha convertido en un requisito indispensable para encontrar trabajo, mientras que se discriminan a aquellas personas que no lo hacen.

En la era de la tecnología, se ha observado un detrimento de la privacidad en la vida de las personas e incluso de los trabajadores. Por ello, Alemania ha sido la precursora en elaborar una ley, conocida por todos como la “Ley Facebook”, que pretende la no utilización por parte del empresario de cierta información personal relacionada con sus trabajadores que se encuentre en sus redes sociales para fines laborales (salvo cuando estas estén orientadas a fines profesionales como Linkedin), a no ser que estos les autorice.

Si bien más que una ley restrictiva, parece una ley “ejemplificadora”. Ello es así por la inaplicabilidad de ésta. Según la mayor parte de la doctrina jurídica no existe realmente causas de despido que se puedan alegar por la aparición de información en las redes sociales, ya que pertenece a la esfera privada de las personas. Si consideramos dicha ley como una orientación al futuro de la privacidad, o mejor dicho, como un texto que pretenda redirigir el concepto de aquella en Internet, ello resulta carente de sentido. Internet crece, se desarrolla y se forma, de manera que, ninguna ley puede decir ¿Qué es? ¿Cómo es? ¿Y en que se convertirá?, en definitiva, no se le pueden poner barreras. Como dijo Oliver Cromwell : “Nunca se va tan lejos como cuando no se sabe adónde se va”, fundamento esencial del progreso.

Ello no significa, que Internet sea un paraíso sin ley, pues si bien las leyes no formarán nunca el concepto de Internet, si es necesario crear aquellas para controlar las actividades económicas.

Pero lo más importante respecto a la “Ley facebook” no es la iniciativa de querer proteger al trabajador, que en sí misma es recomendable; sino la inoportunidad de desarrollar esta ley en la actualidad. Con esto quiero decir, que una ley ha de elaborarse siempre de acuerdo a las circunstancias actuales, valorando de antemano sus consecuencias, y a aquellas me refiero ahora en concreto, a la crisis económica.

La “Ley Facebook” si bien pretende proteger al trabajador ya contratado, ha ejercido influencia sobre los procesos de selección de nuevos trabajadores. De manera que la orientación sobre el concepto de privacidad en el mundo laboral, y no laboral, va cambiando.

En una etapa de recesión económica, y sobre todo en una sociedad capitalista, la tasa de paro sube, las empresas reciben menos ingresos y contratan menos personal. Si bien ambos son perjudicados con la crisis, cierto es, que existe mayor discrecionalidad por parte de las empresas que optan por trabajadores mejor cualificados por un determinado puesto. Aquellas a la hora de proveerse de recursos humanos, acaban proporcionando trabajo aquellos que tengan mejores aptitudes, y que a partir de ahora, ofrezcan su privacidad a fin de valorar las características personales del trabajador.

Como consecuencia de todo ello, es la consideración de la “Ley Facebook” como un “arma de doble filo”. Si bien la iniciativa de la ley no es mala para garantizar la privacidad de los trabajadores, esta ley, a su vez ejerce el efecto inverso sobre aquellas personas que buscan trabajo, agravándose las consecuencias, en una época de crisis económica. Parece que las empresas han respondido a la “Ley Facebook” con el siguiente premisa: “si no podemos controlar al trabajador durante la vigencia del contrato laboral, valorémoslo de manera mucho más exhausitva antes de proporcionarle el puesto de trabajo, incluso en su esfera privada”.

¿Cuáles han sido las consecuencias de esta ley en la búsqueda de empleo?. Si bien se criticaba a las empresas por inmiscuirse en la privacidad de sus trabajadores o futuros trabajadores, con la aludida crisis contratan a aquellos que poseen unas cualidades y aptitudes mayores, en comparación con lo que exigían antes de la situación crítica actual; y no sólo eso, sino que ahora éstas exigen la publicidad de la privacidad de las personas, para poder corroborar además de sus aptitudes profesionales, también sus aptitudes personales para un puesto de trabajo.

Por otro lado, en dicho contexto, es evidentemente que aquella persona que busca trabajo, debe dar publicidad a su privacidad si quiere conseguir el puesto, ya que el número de trabajadores y la competencia por conseguir el trabajo es mayor. La consecuencia es: “sino tienes un perfil en una red social, no eres apto para ser valorado en un proceso de selección”.

Todo ello se puede corroborar gracias a la aparición de un nuevo “filón”, que ya han aprovechado algunas empresas. Se trata de crear una bolsa de empleo de manera más “activa”; en la cual además de introducir tu perfil y tu CV, aquél está relacionado permanentemente con la red social. Así, las empresas están autorizadas a través de la aceptación del usuario, a la observancia en todo momento de toda información que pueda contener la red social respecto de cualquier hipotético trabajador.

En definitiva, todo ello está creando una nueva tendencia, hacia un nuevo concepto de privacidad, que se está “desnaturalizando” el que había hasta ahora. Si bien el individuo conservaba su privacidad por considerarla de gran valor; ahora no otorgar publicidad a su perfil en la red social se ha convertido en la excepción. En otras palabras, para conseguir un puesto de trabajo se premia al que ofrece su privacidad, y se castiga a quien la oculta.

¿Te ha parecido interesante? Compártelo: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • Meneame
  • Twitter
  • LinkedIn
  • Facebook
  • Google Bookmarks
Posted in Derecho tecnológico, Nuevas tecnologías, Privacidad, Protección de datos, Telecomunicaciones and tagged , , , , . Bookmark the permalink. RSS feed for this post. Leave a trackback.

5 Responses to La “Ley Facebook” no fomenta la privacidad sino más bien todo lo contrario.

  1. Anónimo says:

    Como solución te puedes hacer un facebook con un nombre falso para utilizar como red social, y un facebook con tu nombre real para que lo puedan ver las empresas…
    Qmiedo!!

  2. Gabriel says:

    es lamentable, que dada la situación económica actual, las personas tengan que publicitar su vida privada como requerimiento para intentar acceder a un puesto de trabajo, cuando lo cierto es que dicha publicidad pocas veces podrá beneficiar al que necesita el empleo, sino por el contrario normalmente le será perjudicial. Ahora bien, en cuanto a la Ley Facebook simplemente debo acotar que me parece un mero gesto legislativo con los trabajadores, toda vez que nunca será una información solamente constatable a través de dicha red social una causa “formal” de despido o incluso de rechazo a una vacante laboral, ya que en dicho supuesto si podrían aplicarse correctivos legales contra la empresa que incurra en la referida práctica. No obstante, pasará como aquellas discriminaciones por razón del sexo, origen u orientación sexual, donde aún siendo un secreto a voces la existencia del elemento discriminatorio, se tratará al final de un problema probatorio, donde salvo que el patrono haya cometido un error atroz al expresar el rechazo, resulta sumamente cuesta arriba demostrar ante el juez la intención verdadera.
    No tengo del todo claro una frase que escuché recientemente, y menos aún cuando verifico el modelo de proceder de algunos sujetos dentro de nuestras sociedades, “el futuro será de quienes no aparezcan en internet”.

    • Efectivamente Gabriel, comparto tu opinión. En mi opinión “el futuro no será de quien no aparezca en Internet”; sino de “quien antes acepte la influencia que esta ejerza en sus vidas”. Es decir, Internet no será una “herramienta” de la que puedas prescindir o no. En vez de ello, será un instrumento “necesario” para esta nueva sociedad cultivada en la era tecnológica, lo que incluso podría cambiar el concepto social que tenemos hoy en día, lo cual ya se corroborará o no, pues es predecir mucho… Pero es evidente que cada vez usamos más Internet, y la interactividad con ella acabará siendo imprescindible. Asumiendo así los efectos positvos, como los negativos (como puede ser este caso).

      • Alberto Alonso Santos-Garcia says:

        Buenas noches,

        en primer lugar, felicitarte Eduardo por esta andadura que todos sabemos ardua complicada de llevar a cabo la plasmación de todos y cada uno de los conocimientos que se van adquiriendo a lo largo de nuestra carrera profesional en lo referente tanto al mundo tecnológico como al resto de materias jurídicas. Respecto a la consabida “Ley Facebook”, pudiera, a priori, parecer un ligero atisbo de luz en lo concerniente a este ámbito. Sin embargo, aún queda mucho por hacer, y es aquí y no en otro sitio donde debemos hacer mayor hincapié. Hemos de verlo desde un punto de vista, tanto positivo como pragmático, puesto que nos muestra el camino por donde debemos desenvolver nuestros esfuerzos, que no sin cierta lógica dificultad, nos resultará muy complicado pero poco a poco, trataremos de acotar, dentro de lo posible, y siendo conscientes del tiempo que llevará, el mundo virtual que supone “Internet”, como no podría ser de otra forma. Estamos ante un grado de dificultad sin precedentes en el mundo jurídico pues antaño no se vislumbraba siquiera este tipo de tecnología… si bien es cierto, legislar aquí es lo que debería preocuparnos para bien y/o para mal… ¿Es susceptible Internet de una legislación universal? o tal vez, debiéramos preguntarnos ¿Debería serlo?…

        Un saludo! 😉
        Alberto Alonso (Abogado Asesor Jurídico-Fiscal).

  3. Estimado Alberto Alonso:

    Como indiqué en mi anterior post, cierto es que regular Internet es extramadamente difícil. No ya por su complejidad, sino porque hacerlo sería cambiar el concepto que tenemos hoy de él, que a pesar de sus inconvenientes, tiene muchas ventajas. Pero como apunté, la regulación de ciertas actividades que se desarrollan dentro de ella resulta necesario. En cuanto a la armonización de una legislación unviersal, lo veo extremadamente complicado. Ello es así no por los aspectos técnicos y tecnológicos que cada vez más, se desarrollan a nivel universal, sino por “temas” de propiedad intelectual. En esta cuestión, las discrepancias son enormes, mientras que unos países las leyes son enormemente restrictivas favoreciendo a los autores (es el caso de España, aunque es el país con mayor “pirateo”), otros son muchos más flexibles. Mientras no haya un mayor consenso, que se traduza en una misma orientación legislativa sobre los contenidos en internet, no veo factible una regulación internacional.

    Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Swedish Greys - a WordPress theme from Nordic Themepark.